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26 marzo, 2024

Y la Comunidad de Madrid decidió ejecutar la oposición, por fin...

 Yo me metí en este "sarao" de las oposiciones con la idea de entrar en la Comunidad de Madrid. Pero a Función Pública (ya sea Ministerio o Consejería) le suele importar bien poco tus intereses personales y hacen y deshacen a su antojo para desesperación del que espera el examen como agüita de mayo.

Cuando realicé la inscripción a las pruebas selectivas para auxiliar administrativa de la Comunidad de Madrid, en julio del 19 aspiraba a examinarme del primer examen de legislación a finales de año, pero esos no eran los planes de la Comu...; Y luego llegó la pandemia...;  y cuando parecía que nos examinaríamos en el segundo semestre del 2020, pues no fue así; y cuando pensábamos que ya sí que sí para verano del 21, por abril ¡¡abrieron de nuevo las instancias!! : otra vez a esperar listas provisionales. Claramente esto iba para largo...

Menos mal que yo, de coña, me había apuntado al Estado y la había sacado, y desde enero del 21 estaba trabajando, porque la desesperación de los compañeros opositores tras la enorme espera sin fin, era brutal.

Finalmente en septiembre del 2022 (se dice pronto) nos examinamos de la legislación. Yo no me la preparé, pero como en su día la llevaba TAN bien y ese verano había empezado a organizar el temario de la promoción interna a C1 del Estado, pues me salió de lujo, la verdad.

Me examinaba un poco por orgullo, pues me daba rabia lo bien que había llevado ese examen y que nunca me dieron la oportunidad de demostrarlo, así que allí que fui, y aun con el calor infernal que hizo esos días en Madrid y más en esa aula achicharrada de Somosaguas, me salió muy muy bien.

En mi fuero interno quería hacerlo mal, para poder olvidarme de la Comu para siempre, pero no fue el caso, jaja

Total, que en junio del 2023, ya les vale con los tiempos..., me examiné del segundo en la Autónoma.

El Word me pareció super fácil y llegó la meca, la temida meca, y al empezar sentí que no iba bien, me sentía muy lenta y torpe. Me quedé con la copla de hasta que palabra había escrito, bien o mal, esa era otra historia. Y reescribiendo el texto en casa cuando lo publicaron llegué a la conclusión de que con un porcentaje alto de fallos (que es lo que esperaba, ya que me sentí muy torpe) no iba a llegar a las 300 ppm.

(Por cierto, tomé el famosísimo sumial para maximizar mis opciones, ya que cuando me examiné de mecanografía en el Estado mis dedos funcionaron lo suficientemente mal para considerar que una prueba de velocidad, como la de la Comunidad de Madrid, no lo podría hacer bien), pero lo cuento en una siguiente entrada).

Me sentí fuera, lo bueno, que me daba igual. Yo ya tenía mi plaza y estaba haciendo carrera en el Estado. Cerraría el episodio infernal de la Comu y se acabó...

Pues no, porque aprobé. El word estaba muy bien y la meca no me salió tan mal como yo esperaba, así que la conclusión es que tenía una notaza en la oposición y podía elegir casi lo que quisiera.

Esto es una maravilla, pero también un horror porque te lo empiezas a replantear todo de nuevo. Yo decidí seguir con mi plan. Ya tenía la promoción a C1 del Estado aprobada y no quería pasar por más procesos eternos de la Comu. Iba a dejar en excedencia la plaza que hizo que todo esto empezara. Lo tenía claro pero me daba pena, hay que joderse, el caso es dudar todo el rato...

Así que, aunque he conseguido la plaza que había elegido en primer lugar, el pasado día 11 de marzo tomé posesión e inmediatamente la dejé en excedencia por incompatibilidad y pasará a ocuparla un interino.

Yo decidí elegir plaza en lugar de dejar los destinos en blanco y que me asignaran lo que fuera por que desde la Consejería dijeron que en caso de reincorporación pueden mirar la plaza que se te otorgó, y de seguir libre (esta excedencia no tiene reserva de plaza) te la dan; o te dan otra pero de la misma Consejería.

No sé si me reincorporaré, ni si realmente sería así como me darían plaza, pero la plaza que pedí me gusta en todos los sentidos y, por si acaso, es lo que decidí que era mejor para mí.

Total, que cierro, tras largos años, el capítulo de la Comunidad de Madrid, orgullosa por el resultado obtenido y convencida de que, por ahora, mi camino es el Estado. No por dinero, desde luego, jaja, pero sí por su regularidad en las convocatorias de promoción interna y por lo bien que estoy en mi destino actual.

El futuro, aunque ya me barunta la mente un posible escenario, ya se verá.


20 diciembre, 2020

Y salieron los destinos

La espera, ese lapso de tiempo que transcurre entre examinarte y conocer la nota, así como entre saber que hay aprobado y que salgan los destinos.

Ahora mismo todos diremos que es peor la segunda situación, pero es que ya nos hemos olvidado de la primera. Creo que ambas pueden ser calificadas de tortura por cualquier tribunal con dos dedos de frente.

El caso es que HAN SALIDO LOS DESTINOS y ya en el primer vistazo pude comprobar que, como esperaba, no habrá problema por quedarme en Madrid, ya que hay un total de 756  708 puestos en la Comunidad.

Función pública ha hecho de las suyas y nos hemos enfrentado a unas cuantas incidencias que no hacían más que generar más nervios y ansiedad, pero con lo que se ha cubierto de gloria ha sido con dar 100 plazas a Madrid de la AEAT, que al ir llamando los aprobados para recopilar información se descubrió que ¡estaban mal, que esas plazas no eran todas para Madrid! Insisto, se destapa el pastel por las llamadas de los futuribles, y ni siquiera fue en la primera ni segunda llamada... ¡ALUCINANTE! por supuesto se tomaron su tiempo para corregir la cagada sin ampliar nuestro plazo de presentación. De ahí, lector, que las plazas en el párrafo anterior hayan menguado en 48.

El plazo dado empezó el viernes 11 de diciembre a las 12h, 3h después de publicarlos y expira el día 23 a las 12h.

Firmé ayer con muchos nervios y tras una semana de localizar los organismos y realizar muchísimas llamadas (infructuosas en un gran porcentaje) y mucho estrés. 

El tema llamadas para sacar ALGO de información es horrible, pero necesario según tus preferencias. Teléfonos de fuentes oficiales que son faxes o no existen; teléfonos que nunca son descolgados. Y al otro lado casi siempre gente amable pero que normalmente su respuesta es "no te sé decir". Una pesadilla porque ves que sí o sí en el 85% de los puestos eliges a ciegas.

Por lo demás con el tema firmar no he tenido problema, claro que como mis compañeros ya habían informado de sus dificultades he ido sobre seguro y ya tenía seguro hacerlo con el maldito Explorer, descargada la versión de java adecuada para la plataforma y todo tipo de configuraciones que, aunque sencillas, el que no las hiciera podía enfrentarse a errores y sudores fríos.

Ahora tengo unos días para revisar la lista y valorar si quiero hacer algún cambio. Pero sobre todo, para poder volver a dormir y comer sin un nudo en el estómago.

Por cierto, a partir del 23 empieza otra espera hasta la publicación en el BOE  de los nombramientos que, me atrevo a adelantar, también podrá ser considerada como un auténtico suplicio. Ojalá me equivoque.

Voy a ponerme a escribir la carta a los Reyes Magos, a ver si me traen una plaza de mis 100 primeras opciones, que está difícil pero sería un regalazo.

24 septiembre, 2020

La suerte, esa variable a tener en cuenta

Sí, todo el mundo sabe que para opositar, pero opositar de verdad, hay que estudiar MUCHO,

He visto casos de "opositores" que empiezan a estudiar cada mes... es decir, por el motivo que sea, no se lo toman (o no se lo pueden tomar) todo lo en serio que el asunto se merece.

Tanto si opositas a A1 como si lo haces a C2 vas a tener que estudiar y sacrificar mucho. Lógicamente la aventura de un A1 es más dura, pero nunca hay que entender eso con que hay oposiciones fáciles, porque no es verdad.

Hay oposiciones asequibles, pero en el momento en que no luchas contra ti mismo (como hacías en el cole. Un 5 es un aprobado. Punto) sino contra los demás, no hay oposición fácil.

Puedes controlar muy bien el temario y ser un hacha en ofimática. La plaza es tuya, lo vas a bordar... bueno, relájate... no estás teniendo en cuenta el factor SUERTE.

Y es que yo he visto cómo una chica rellenaba la plantilla de su examen cubriendo de tinta todo el cuadradito en lugar de poner aspas. Y eso es un cero pelotero. Y quizá tenía un examen de 10.

«Eso no es suerte, es leer las instrucciones», me diréis. Y tenéis razón. Pero cuando el 100% de los exámenes que has hecho en ese tipo de plantillas se validan rellenando de tinta, y los encargados del examen no recalcan este dato, pues igual sí se puede decir: «joder, qué mala suerte»

Yo me acuerdo mucho de esa chica, porque igual hasta que salieron las notas del primero no se dio cuenta de lo que había hecho, y quién sabe si ella, al corregir su ejercicio tenía una nota excelente. Además, probablemente pasen 2 años desde esa cagada hasta que pueda enfrentarse a ese examen de nuevo... puff, qué duro.

Suerte es que entres bien en un examen práctico en lugar de cagándola y condicionando la prueba.

No puedes enfrentarte a una oposición con garantías de nada (salvo si está amañada, claro, que eso debe ser la leche. Imagínate, todos tus compañeros como un flan y tú tan pito, ja ja). En mi caso de ayudaba mucho pensar que era una etapa más de la vida. Que si salía bien, genial, pero que si no lograba mi objetivo tendría 2 opciones, volver a intentarlo, o «a otra cosa, mariposa». Sé que es muy fácil decirlo, pero a mí me ayudaba a pensar que este no era mi único plan de vida aunque pareciera que así era. Que no iba a vivir debajo de un puente si no aprobaba. Que no era mejor o peor por sacarla.

Sí, hay que currárselo, pero también tiene que salir todo bien en los momentos clave.

19 septiembre, 2020

Preparando la ofimática que es gerundio

En septiembre de 2019 me apunté a clases de word 2013. Ya tenía convocatoria de la Comunidad de Madrid y ya sí que sí era cuestión de tiempo que las listas salieran y el primer examen se fuera precipitando. Yo me acababa de quedar en paro y tenía todo el día para repasar y pintaba muy bien poder dedicar una tarde a la semana para aprender de una vez los entresijos del dichoso editor de textos.

Ya en junio leí mucho sobre Jose Luis. Un profe de una academia pequeñita que da clases de word y por lo visto es muy borde y muy bueno. A mí, que fuera borde si era bueno me daba bastante igual (hasta que fuera borde conmigo probablemente), así que contacte con él sin respuesta.

Semanas más tarde recibí un email del «profe Jose Luis». Decía que había tenido aluvión de consultas para iniciar curso para word de auxiliar de la Comu y que contestáramos ese mail con nuestra disponibilidad con vistas a abrir grupo en octubre.

Yo no tenía aún confirmado que no iba a trabajar nada de nada en septiembre por lo que mi disponibilidad era de mañanas o lunes y miércoles por la tarde.

En septiembre me comunican que se abren 2 grupos, martes y jueves por la tarde y que por lo tanto tengo la posibilidad de seguir el curso online. Pero yo ya sí que sí no trabajaba y quería que el profe borde me enseñara cara a cara por lo que informé de que si había hueco en los grupos presenciales contaran conmigo. Y así es como me convertí en alumna del grupo de los martes de Jose Luis y aprendí los misterios de word. Tanto he disfrutado de esas clases que he calentado la cabeza a amigos y familiares con mis nuevos conocimientos, lo que no está escrito. ¡Me planteé hacerme formadora de word! Y es que es un programa alucinante.

Ahora tengo muchas ganas de aprender excel (no, no sé nada de excel, porque aunque lo piden en la opo del Estado, como recordarás, no era MI opo)

Las clases de Jose Luis han sido geniales y yo, que todo quería preparlo por mi cuenta, estoy más que agradecida de esa decisión, pues el examen de auxiliar de la Comunidad es infinitamente más complicado que el del Estado, y considero que no se puede preparar por tu cuenta sin una base importante del programa.

Con la llegada de la Covid se cancelaron las clases tras 11 sesiones teóricas y más de 40 ejercicios prácticos. A estas alturas no sé si la Comunidad de Madrid va a sacar en algún momento esta convocatoria adelante, pero aunque no fuera así ha sido tiempo y dinero bien invertido. Además me dio una base para el segundo ejercicio del Estado, que aunque el examen no tiene nada que ver, me tranquilizaba pensar que si se salía de lo tradicional y esperado, yo estaba preparada.

Por cierto Jose Luis no me pareció borde nunca, si acaso seco, pero le considero hasta divertido. Una cosa que choca es que te hace repetir ciertas cosas cual alumno de primaria para que se te quede grabado a fuego, y esto el primer día, pues se hace raro, pero es un docente estupendo con más paciencia que el Santo Job.

18 septiembre, 2020

Ha salido la convocatoria del Estado, esa es la tuya, ¿verdad?

Como ya adelanté por otra entrada yo me inscribí a la convocatoria del Estado por puro cansancio de que no hubiera novedades por parte de la de la Comunidad de Madrid y para aprovechar que al tener cierto temario común podía prácticar y en parte evaluar qué tal lo llevaba.

Cuando hice la inscripción solo sabía que el primer examen tenía legislación, informática y psicotécnicos, pero no cómo se evaluaba o en qué consistía el segundo examen. Esa no era mi oposición. Me daba igual.

Recuerdo, el 19 de octubre de 2019, ir a la facultad de derecho de la Complu en metro, rodeada de decenas de opositores con los cascos o repasando y yo, como no salía de casa sin temario de MI oposición, iba repasando la ley de la hacienda pública de la Comunidad de Madrid, que os podéis imaginar que NO entra en una oposición estatal, pero es que yo no iba a examinarme, iba «a ver de qué iba eso de un examen de oposición».

Mil veces me han preguntado cómo preparé la parte de informática, que es la que echa atrás a muchísima gente de preparar esta oposición. Pues lo siento, no puedo ayudaros, simplemente no la preparé.

En el examen fui a por las preguntas que formaban parte del temario común, pero no dejé de leer el resto, y en bastantes me la jugué aplicando una estrategia de equivalencia, es decir, yo no estudié la ley de presupuestos, pero sí la de la hacienda de la Comu; pues si en Madrid aplica tal cosa, quizá en el Estado sea igual... En algunas salió bien y en otras no, pero en términos generales gané más de lo que perdí.

Las preguntas "de lo mío" me salieron muy bien y los psicotécnicos me parecieron mucho más fáciles que los de la Comunidad de Madrid. Que sí, que hubo un ejercicio, el famoso ejercicio de las comunidades que salía la gente maldiciéndolo, pero en realidad era mucho texto y muchos números, pero difícil no era. Yo lo dejé para el final por miedo al tiempo que me pudiera quitar y me quedé a una pregunta de terminarlo.

Las preguntas de informática, pues qué se yo, unas eran como de "cultura" de la tecnología y los ordenadores, lo que implica que unas te las sabes y te son de sentido común y otras te suenan a chino; otras eran sobre temas de información y atención al ciudadano y administración electrónica, lo cual eran mis temas 14 y 15 del temario de la Comunidad de Madrid, así que esas, genial; y otras especificas de programas de ofimática.

Salí mucho más contenta del examen de lo que hubiera imaginado nunca. Al llegar a casa, repasar las preguntas y valorar mi resultado previo y pre plantilla oficial estaba muy contenta. Tuve 48-14 por lo que desde el primer momento descarté aprobar debido a ese 14 en la segunda parte, pero yo estaba encantada con mi 48. Todas las preguntas del temario común las tuve bien.

El resto del finde descansé, pues aunque no era MI examen me sentía que me lo merecía, y el lunes a seguir con lo mío, con mis repasos a tiempo completo. Cada vez tenía que quedar menos para que salieran las listas provisionales de la opo de la Comunidad.

17 septiembre, 2020

Mecanografía, del griego μηχανή (mechané): mecánico, máquina, y γραφή (grafé): escritura, dibujo

Por mucha fuerza de voluntad que se tenga y mucha motivación que haya, estudiar abuuuurre lo suyo. Y desde el primer día quise compaginarlo con la mecanografía.

El primer examen de esta opo lo componen legislación y psicotécnicos. Y el segundo, mecanografía y word 2013.

Me desinstalé Openoffice y empecé a usar (tras muchos años) word 2013 para estar familiarizada con las pestañas. Eso es todo lo que hice de word entre mayo del 2018 y septiembre del 2019.

Pero la meca era otra película. Yo había escrito toda la vida con dos dedillos y aunque me desenvolvía bien tenía que aprender de cero. Y como sonaba divertido tuve ganas de ponerme a ello desde el primer momento. Dedicaba 20 o 30 minutos cada día o cada dos días y utilizaba las lecciones del programa «typingclub» y me picaba con los textos jurídicos del «velocidactil».

Iba pisando huevos. Cuando me fui a Islandia en julio de 2018 alcanzaba las 220 pulsaciones y me sentía ¡¡una taquígrafa del congreso!!

Poco a poco. !Ojo! Muy poco a poco fui aumentando la velocidad hasta las 300 aproximadamente. Y fue cuando me empezó a entrar mucho miedo...

Para el primer examen tenía (tengo) que controlar la legislación y hacer todos los psicotécnicos que pueda. Pero el segundo... word siempre me había dado miedo porque como no estaba dedicándole tiempo, pues no tenía ni idea, pero confiaba en que cuando llegara el momento de aprender word me quedaría más tranquila, pero meca... estaba sufriendo en mis dedos el ver cómo, aunque de media pudiera hacer 300 pulsaciones, me podía tocar un texto que, por una cosa u otra, no empezara bien y entonces no pasaba de las 260 (te recuerdo que el mínimo para que corrijan tu ejercicio ha de ser 280)... Puff qué estrés. Practicar meca se convertía en algo horrible, por lo que dejé de medir las pulsaciones y empecé a mecanografiar en word. No había aún fecha para el primer examen (ni listas) así que ya tendría tiempo de medirme. Lo importante era seguir ejercitando, que confieso que lo empecé a hacer solo una o dos veces por semana. Pero la base ya la tenía).

Cuando aprobé el primer examen del Estado, lo cual merece una entrada a parte, me di cuenta de que el su segunda prueba también había mecanografía, pero si para la Comunidad de Madrid practicaba velocidad en detrimento de las posibles faltas, ahora debía prestar mucha atención a no tener ninguna falta y corregir las que presentara el texto. Pruebas de lo mismo, pero muy distintas. Durante las 6 semanas que tuve para preparar este examen tuve que cambiar el método y perdí mucha velocidad.

Si tú, lector, estas opositando y tienes mecanografía en cualquiera de tus exámenes NO pierdas tiempo en ponerte las pilas con ello. Lo vas a agradecer.

El momento de hincar codos

 A mi no me gusta estudiar, pero reconozco que siempre se me ha dado bien. Sí me gusta aprender cosas (interesantes, a ser posible) y tengo bastante fuerza de voluntad y puedo ser muy disciplinada. Con todo esto me enfrentaba al momento de plantar el culo en la silla con ganas, pues la novedad siempre es motivante, y con mucha expectación sobre cómo iba a gestionar la nueva rutina.

Me fui sorprendiendo a mi misma mes a mes. Como empecé en mayo y para entonces yo ya tenía programado un viaje en verano me hice un plan de estudio hasta mediados de julio y a la vuelta de las vacaciones valoraría si esto de opositar era un infierno o continuaba. La moratoria llegaba hasta ahí, es decir, si todo iba bien y seguía motivada ya habría que continuar con todas las consecuencias, gestionando los momentos de bajón según llegaran pero sin rendición.

La rutina de estudio al principio no era muy pesada, estaba muy muy motivada y como no tenía mucho tiempo libre y no iba a sacrificar ni un minuto de sueño sacaba una media de 3 horas entre semana y 4-5 los findes. Con esto iba cumpliendo mis objetivos y cada 2 semanas daba por «estudiado» un tema y pasaba a formar parte del «repaso».

Es decir, en esas dos semanas dedicaba un par de días a preparar el tema. Con el apoyo del manual de Mad de la biblio (tras el tema 5-6 ya pasé del manual por completo) hacía la investigación sobre qué incluir y qué no, lo maquetaba y a imprimir. A partir de ahí lectura comprensiva. Y para comprender, las búsquedas en google de "palabros" son una tónica constante al estudiar legislación. Nueva lectura subrayando. Y una vez está subrayado, leer una y otra vez hasta el final de las dos semanas.

No. No hago resúmenes. En una oposición de este tipo el aprendizaje del temario tiene que ser LITERAL por lo que no quería obviar ni una coma y mis relecturas son sobre mi temario completo. Siempre.

Cuando llevas pocos temas es todo muy fácil. O lo parece. O al menos, tras tanto trabajo ya a la espalda es la sensación que me queda. Ahhhh cuando mi objetivo era saberme el título I de la Constitución al dedillo y parecía imposible... claro, aún quedaba mucho para la Seguridad Social... y más aún para Contratos, que la dejé la última....

Al principio los temas son cortitos y te da tiempo a repasar los anteriores antes de ponerte con uno nuevo sin incumplir los plazos de 2 semanas, por lo que me era fácil programarme y hacer estimaciones de cuándo terminaría el temario y solo quedaría repasar y repasar hasta el examen. Pero según avanzas los temas crecen en folios y tienes mucho para repasar, y esos planes de mayo, para octubre dejaban de tener sentido.

Hasta el tema 5 me fue muy bien con los plazos de 2 semanas por tema. Y a finales de julio me fui a Islandia con los apuntes en el equipaje de mano, porque yo no sé desconectar de las cosas importantes y aunque hice entre poco y nada me sentía mejor con mi carpeta cerquita. En dos años las carpetas, primero una y finalmente tres, me han acompañado a todos lados.

Ya para septiembre del 18 me di cuenta de que si antes de empezar con un tema nuevo tenía que repasarme todo lo anterior (el repaso supone una lectura comprensiva de TODO) iba a tener que empezar a dedicar una semana a repasar y dos al tema nuevo, es decir tres semanas para avanzar de tema en tema. 

(Aclarar que si hubiera tenido prisa por que ya estuviera convocada o hubiera listas lógicamente la organización habría sido otra, pero estas han sido mis circunstancias y cómo las he manejado)

Esa semana dedicada al repaso fue aumentando a dos, al igual que mi ansiedad, pues me preocupaba mucho que al final pasaba 1 mes entre que me leía un tema y lo volvía a leer, y temía siempre que al cogerlo de nuevo no me acordara de nada. Pero la mente es increíble y mientras estás en este proceso la información está ahí y pude desarrollar mucha confianza en mí misma, pues yo sentía que me lo iba sabiendo bien.

A finales de abril de 2019 terminé la vuelta al temario. Un año desde que empecé y ya me sentía más que lista para examinarme, pues como había estudiado y repasado a la vez controlaba bien la legislación. Pero no había aún ni convocatoria... así que, como aquí no se puede parar, pues empezaron los repasos puros y duros y también empieza el hartazgo, pues ya no hay novedad en nada y uno se empieza a impacientar.

A todo esto esta oposición tiene psicotécnicos, pero a mí siempre se me han dado bien las preguntas de números, series, problemas, lógica... así que no me preocupaban. Aún así y como no se puede ir de lista por la vida, cogí algún manual en la biblio que me parecieron basura (basura de Adams, basura de Mad...) pues siempre, siempre, siempre se detectan montones de errores, pero al menos ejercitaba un tanto la mente. Eso sí, los de sinónimos de la Comunidad de Madrid de la convocatoria anterior me parecieron imposibles por lo que si eran del estilo contaba (y cuento) con dejármelos y no dedicarles más tiempo que el de una lectura muy rápida para valorar su dificultad.

Para cada repaso total del temario utilizaba un mes natural. 

Desde septiembre del 18 ya no estudiaba las horas antes indicadas, sino que empecé a exprimir los días porque la longitud del temario iba exigiéndolo, ya tenía cierta experiencia en calentar la silla y además parecía que quizá en primavera del 19 tendríamos examen (jaja). Pasé a dedicar una media de 4 horas entre semana, lo que me permitía el trabajo, y 6 los findes. Siempre he estudiado en casa y dos días a la semana lo hacía en la biblioteca por aprovechar el tiempo entre trabajos.

Entre junio y julio del 2019 salen 2 convocatorias, la de auxiliar administrativo del Estado, primero (que no era mi oposición y me enteré de que salía por las decenas de personas que pensaban que sí era la mía); y la de auxiliar administrativo de la Comunidad de Madrid, después. Y menos mal que salieron en ese orden. Me apunté a la del Estado por puro aburrimiento. No sabía ni en qué consistía el examen pero vi que había cierto temario común y me pareció buena idea para valorar mi control sobre esos temas comunes. Después me apunté a la de la Comu, muy contenta porque ¡al fin! salía.

A partir de septiembre de 2019 me quedo en paro y aprovecho para dar lo que creo que será el último empujón. Me hago estudiante a jornada completa y modifico y/o amplio los temas en función de los epígrafes de la convocatoria, que han cambiado un poco con respecto a la última. Esta es mi etapa de opositora más encerrada y en la que me arrepiento (solo a ratos) de no haber ido a por una opo superior, pero ¿cómo iba yo a imaginar que todo esto era taaaan lento?

En todo el proceso he estado siempre muy satisfecha de mi desempeño. No hubiera pensado que lo llevaría, anímicamente, tan bien. Incluso he disfrutado aprendiendo ciertas cosas y me he sentido orgullosa cuando he podido aportar una nota legal a una conversación (muchas veces, oigan). Ha sido un proceso más largo de lo esperado y no he decaído... Estoy muy contenta, la verdad.

Querido opositor. La realidad es que el día a día, monótono, perdiéndote planes, con callo en el culo... es duro, durísimo, pero llegará un día en que. porque apruebes, porque des una nueva vuelta de tuerca a tu plan de vida o porque te toque un euromillones todo habrá pasado, y ya con distancia podrás valorar tu proceso como ahora hago yo (y lo mejor de todo es que MI oposición aún no da muestras de listas provisionales pero en cierto sentido, yo ya he terminado...)

15 septiembre, 2020

¡Decisión tomada! Y ahora, ¿por dónde empiezo?

Qué fácil es tomar la decisión de opositar a tal o cual cuerpo en comparación con el dolor de cabeza que supone EMPEZAR, y es que los que no estamos en este mundillo ni tenemos familiares o amigos opositando no sabemos qué pasos dar y pasamos varios días tecleando como locos frente al ordenador.

Editoriales, foros, cursos, las webs oficiales... Información, información, información, no del todo conexa que nos hace plantearnos si es que hay que pertenecer a alguna logia masónica para tener información práctica, actual y esquematizada.

Esto hace que en los foros y grupos de Whatsapp o Telegram haya preguntas del tipo «a qué me recomendáis opositar», «¿ya me puedo inscribir?», «¿alguien me pasa tal tema?». Lo normal es encontrar gente amable que te oriente un poco porque salta a la vista que al otro lado hay una persona que está más perdida que un pulpo en un garaje.

Pero no es tu culpa, sufrido opositor, es que en ocasiones buscas convocatorias que aún no están publicadas y tienes que recurrir, aunque no lo sepas aún, a la convocatoria anterior, que para más inri lleva el nombre del año en que se aprobó la oferta de empleo público que no tiene por qué coincidir con el año en curso. Pequeñas trabas del sistema que ahora parecen absurdas y completamente superadas pero que en su día comen tiempo y parte de la motivación inicial.

Aunque lo peor es el temario. Cuando empecé esta aventura pensaba que en el programa de la última convocatoria de auxiliares de la Comunidad de Madrid me encontraría lo que entraría en el primer examen. Y así fue, solo que yo esperaba epígrafes concretos, y de eso casi nada, monada.

Sé que hay oposiciones en las que directamente se indica qué artículos de qué leyes entran en el examen y durante mucho tiempo he sentido envidia de la mala. Pero creo que me hubiera conformado con epígrafes concretos. Que sí, que algunos no dan lugar a dudas desde mi punto de vista, pero otros... 

Lo que yo hacía para empezar a preparar un tema era leer el epígrafe; dirigirme a la ley que lo enmarcaba y ser muy meticulosa en que todo se viera reflejado en los títulos de dicha ley (o leyes) pero siendo escrupulosa en no meter contenido de más.

Nunca puedo tener la seguridad de que no me vaya a caer algo que no me he estudiado pero hay que ser realistas y yo no tenía ni tiempo, ni ganas de estudiarme toda la Constitución cuando en el epígrafe pone «La Constitución Española de 1978: Características. Los principios constitucionales y los valores superiores. Derechos y deberes fundamentales. Su garantía y suspensión.»

Es decir, obviando otros temas que también meten constitución, ¿puedo pensar que me pueden preguntar, en el marco del tema 1, algo de la Constitución que se salga del título preliminar y del título I? Pues mira, quizá sí, pero la lógica dice que me preguntarán sobre esos títulos.

Hay mucha gente que no se arriesga y decide estudiarla entera (es cierto que luego hay que estudiar sí o sí más cosas de ella en otros temas), pero en mi caso opté por preparar mi temario en base a ser más eficaz y es lo que me funciona a mí. Y claro que he dudado mucho sobre si ampliar, cómo, cuánto y cuándo, pero eso ya llegará...

Me apoyé en algún documento que las almas amables compartían sobre las leyes que correspondían a cada tema y en un manual de la editorial Mad que saqué de la biblioteca para ayudarme a decidir qué títulos y artículos seleccionaba para estudiar. Pero siempre estudié del BOE. No soporto la paja de los manuales.

También he recurrido al foro por excelencia a preguntar alguna cosa sobre si meter en el temario o no algún título concreto de una ley, pero esta era siempre la última opción, pues quería ser yo la que me currara mi temario de manera que aumentara mi sensación de control (yo he elegido estudiar estos artículos porque creo que son los que mejor enmarcan el tema. Si lo elijo yo, tras varios días de investigación puedo estar segura de mi decisión y creo que es lo más adecuado).

Una vez tenía listo un tema, maquetar e imprimir y a darle caña, que al fin y al cabo es lo que más se hace durante el proceso, estudiar, estudiar y estudiar.

Venga ánimo, si estás un poco atorado en esta fase, tómalo con calma, piensa qué es mejor para ti y no tengas miedo de tomar tus propias decisiones respecto a cómo estudiar. No hay opciones buenas ni malas, cada una tiene su público.


¿Auxiliar administrativa? ¿es que no hay oposiciones "de lo tuyo"?

Soy psicóloga. Y eso significa, entre otras cosas, que puedo opositar al grupo A1 de la administración, donde ejercería mi profesión y ganaría buen dinerito. Entonces, ¿qué hago opositando a auxiliar administrativo?

No, no tengo la vocación de ser auxiliar (C2), pero el trabajo administrativo siempre me ha gustado. Podría haber preparado la oposición de gestión (A2), pero los motivos para preparar una u otra son siempre variados, y estos son los míos:

Para empezar, ¿por qué opositar? mi profesión puede desarrollarse sin ese requisito y nunca hasta hace un par de años me lo había planteado, ¿entonces? Fácil, simplemente me cansé de que la psicología  no me diera lo que esperaba de ella; de su especialización (para cada tipo de trabajo psicológico, su máster correspondiente); de redactar cientos de currículos y cartas de presentación; de estar "demasiado formada"; de no tener "la experiencia deseada"; de tener curros a media jornada; de estar todo el día de acá para allá... Todo esto me cansó mucho, muchísimo.

Siempre he admirado la cultura estadounidense en el sentido de que reinventarse es, no solo fácil, sino rápido. Pero eso en España no pasa y ya llevaba años pensando no solo qué quería ser "de mayor", sino preguntándome cuánto tiempo tendría que invertir en esa reinvención y cuál sería la garantía de lograr un puesto decente que me permitiera seguir cumpliendo mis sueños. La respuesta siempre era bastante negativa: invertir tiempo y mucho dinero sin ninguna garantía, y así es complicado motivarse.

(Si en el último párrafo has advertido esos «solo» sin tilde y has pensado que eran falta de acentuación te recuerdo, querido opositor, que desde 2010 ya no se pone esa tilde por mucho «solamente» que lo pueda sustituir. Lo sé, es un cambio cruel y que puede dar lugar a error en determinadas ocasiones. Yo misma soy firme defensora de recuperar su tilde, pero DESDE QUE ME HICE OPOSITORA jamás la pongo, por el sencillo motivo de que si me presentan un ejercicio de mecanografía con faltas a corregir o un psicotécnico de acentuación tengo que ser rápida y no dudar ni un segundo, por lo que si lo correcto (maldita RAE) es no tildar ciertas palabras, pues no se tildan. Por cierto «guion» tampoco lleva tilde, aunque nos sangren los ojos).

Total, que la idea de opositar, no al PIR (psicólogo interno residente), que es peor que las 12 pruebas de Hércules y eso que una de estas es estrangular a un león, empezó a dibujarse en mi cabeza.

Yo estaba trabajando unas 29 horas semanales en varios sitios por lo que disponía de un par de tardes libres, muchas ganas de estabilidad y necesidad psicológica de que el proceso fuera lo más rápido posible. La idea era una oposición de nivel C1 o C2 para poder prepararla rápido y compaginarla con el trabajo.

Decidí opositar a la Comunidad de Madrid por la ilusión de una plaza en un pueblo de la Sierra por lo que auxiliar administrativo de la comunidad (C2) o administrativo de la comunidad (C1) eran mis objetivos. Pero tenía muy claro que yo iba a UNA oposición, no a varias, para centrarme 100% en mi meta, así que, como hacía pocas semanas había terminado el plazo para inscribirse en la de administrativo y en cambio estaba en la recta final una de auxiliar, la lógica decía que la próxima convocatoria sería de auxiliar. Ya estaba decidido. No había vuelta atrás. Era el 5 de mayo de 2018 y me acaba de convertir en opositora al cuerpo de auxiliares de la administración general de la Comunidad de Madrid.

Y la Comunidad de Madrid decidió ejecutar la oposición, por fin...

 Yo me metí en este "sarao" de las oposiciones con la idea de entrar en la Comunidad de Madrid. Pero a Función Pública (ya sea Min...