27 octubre, 2020

El futuro. ¿Y esto, ya pa´ siempre?

Obtener una plaza pública da mucha paz mental e hipotecaria. Un trabajo realmente para siempre, no como los derivados de los contratos indefinidos, que me dan la risa.

Un trabajo en el que aunque no ganes mucha pasta saben tu casero, el banquero y tú mismo, que es una nómina constante.

En momentos de bonanza ser un C2 del Estado en una ciudad como Madrid te da eso, la seguridad de que eso no te lo quita nadie. Pero en situaciones de incertidumbre como la actual es una tranquilidad alucinante.

No sé aún dónde ni cuándo voy a trabajar y tampoco puedo asegurar que vaya a escalar en la administración, pero mi formación me permite promocionar y, a día de hoy, mi intención es preparar promoción interna a C1.

No me puedo presentar sin tener cumplidos 2 años de trabajo efectivo como C1, por lo que me quedan más de 2 años para asentarme, conocer mi puesto, disfrutar mi condición y preparar la promo. Pero esa será otra historia...

19 octubre, 2020

366 días tras el primer examen

Hoy hace 1 año que me examiné del primer examen de Estado. Iba tan pancha, repasando el temario de la Comunidad de Madrid porque este examen no iba conmigo... Joder, qué distinto es todo hoy, y eso que aún estamos esperando pacientemente.

Los compañeros aprobados están, estamos, indignados por tanto retraso, y sobre todo, tanta incertidumbre. Pero no nos podemos olvidar del pequeño detalle que ha marcado y marca el 2020: una pandemia mundial que lleva 40 millones de infectados (los oficiales) y más de 1 millón de muertes. Supongo que aunque estemos muy cansados es una buena excusa. Pero también es verdad que ver cómo se incorporan cientos de interinos mientras estás en el paro es frustrante.

En fin, "que estamos hasta el moño" pero es lo que hay. Vamos a ser la generación coronavirus y al menos nos dará para muchas batallitas en el futuro a la hora del desayuno.

Si estás a la espera de los destinos, ¡ánimo! ya lo tenemos más cerca. Feliz día.

06 octubre, 2020

El presente. Y hasta el nombramiento, ¿qué?

Mi presente empezó el 9 de mayo. Si el día 8 lo pasé celebrando, el 9 decidí guardar los apuntes de la opo de la Comunidad de Madrid no sin un poco de ansiedad no fuera a ser que al final se moviera el asunto y yo hubiera tenido un parón lo suficientemente importante como para ya no controlar el temario. Pero había que ser realista. Con la que estaba (está) cayendo NO iba a avanzarse en esa convocatoria y yo me había ganado el que mi tiempo fuera mío.

Dueña de  mi tiempo pero con demasiados matices, pues poder salir a la calle a dar un paseíto sin alejarte más de 1 kilómetro de tu domicilio y no poder estar con tu gente, no es precisamente «la bomba», pero al menos los parques están abiertos... sí, abiertos y llenos de madrileños... mejor paseos de asfalto buscando calles pequeñas.

Tras panzadas de Netflix y reorganización del que ya es mi despacho Madrid empezó a abrirse más y más a la «nueva normalidad», que por entonces recordaba mucho a la vieja normalidad, y hoy por hoy es deprimente. Pero bueno, pudimos hacer los planes estivales planeados dentro de nuestras fronteras, y aunque parecía que también podríamos ir a Bélgica a recoger nuestro nuevo coche viejo (sí, somos afortunados, ya es el segundo coche que nos regalan. Viejales, pero perfectos para nosotros), tuvimos que anular en el último momento, pues no podíamos quedarnos 15 días en Bruselas cumpliendo la cuarentena que imponía el gobierno belga a los viajeros procedentes de Madrid.

El verano pasó por primera vez en la vida de forma lenta, y es que esto es el cuento de nunca acabar y si en julio salió por fin mi nombre en el BOE y ya era oficialmente aprobada del proceso selectivo, ahora toca esperar a que publique la elección de destinos, que redactemos las listas y que las resuelvan nombrándonos finalmente funcionarios de carrera, cuando tomaremos posesión.

Al salir el BOE en julio me garantizaba un verano sin sobresaltos. Hasta septiembre no habría destinos que elegir y tenía mucho tiempo por delante. Pero la ilusión por que salgan y la intríngulis por SABER, unido a no poder hacer los planes que nos hubiera gustado realmente, tiene como resultado que aunque haya sido un buen verano, se me haya hecho largo.

Con una oposición aprobada, en paro, y con cientos de países por visitar, ¡este debería haber sido el verano de mi vida! ¡¡Maldita pandemia!! (Luego miras lo mal que lo está pasando mucha gente, vuelvo a poner los pies en la tierra y veo la suerte que tengo de haber podido salir unos días de Madrid ¡¡Maldita pandemia!!)

Actualmente estoy en un proceso de ESPERA. Los días son tranquilos. No nos vemos con mucha gente y según llega el frío hacemos menos planes sociales aún, pues sin terraza no hay quedada.

Me mantengo entretenida. Tengo bastantes cosillas entre manos. Sobre todo la matriculación del coche belga en España sin gestorías de por medio, que da para otro blog que quizá, si esto se alarga, escriba próximamente).

Cuando salga la oferta de destinos será otra película, pues habrá mucho estrés para configurar la lista en tiempo record, seguido de muchos nervios hasta que se resuelva. Ahora la duda es, ¿podré quedarme en Madrid?, cuento con ello, pero hasta que no veamos los destinos, todo está en el aire.


26 septiembre, 2020

Capítulo 12: El de las listas

Previously en Oposité, Vi, Vencí:

Y llegó mayo, y pudimos empezar a salir un ratito, y vi la M30 vacía, y empecé a buscar las calles más desiertas del barrio para poder dar un paseo tranquila, y el puente de mayo no hubo planes... Y el día 8 me puse a estudiar, ya no recuerdo en qué estaba. Y a media mañana, en un descanso miré los grupos, y había cientos de mensajes que NO eran de: «INAP en mantenimiento», y ¡¡¡HABEMUS LISTAS!!!

No iba a leer chorrocientos mensajes en ese momento y a simple vista no vi el corte. Así que, a ciegas, me descargué el documento sin avisar a Chus (que estaba en la habitación contigua sin ser consciente de este momentito).

(Días atrás, jarta de esperar y muy apática, le comenté exigí a Chus que salieran las listas YA y que iba a tener un 30 de puntuación transformada, porque yo lo valgo.)

Cuando el archivo se abrió puse mis apellidos en búsqueda.

SÍ, CLARO QUE SÍ. 32,3 Parecía todo un sueño. Por fin.

- Chuuuuuuus, ven un momento porfa. - Qué.- Dice él al acercarse. - Han salido las listas.- Le contesto mientras señalo mi nombre...

Los minutos tras esa escena son de bailecitos y risas, como no podía ser de otra manera.

En la resaca post listas, cada día me digo que es verdad, que una plaza es mía y que ahí sigo esperando las listas de admitidos de la Comu... Joder, menos mal que salió esta convocatoria antes, de otra manera no me hubiera inscrito. Ahora llegan meses y meses de incertidumbre sin saber si se realizarán o no las opos convocadas y si saldrán nuevas. ¡Esto ha llegado en el mejor momento!

¡HE APROBADO! Soy la 644 en las listas definitivas de 1444 y no puedo estar más contenta.

25 septiembre, 2020

El tercer examen, la espera. INAP en mantenimiento

No, auxiliar administrativo no tiene dos exámenes, tiene tres, pues la incertidumbre durante los meses de espera es una prueba digna del mejor maestro zen. Y más esta promoción, que hemos visto cómo los amables plazos del Estado se dilataban (y se dilatan) más de lo dignamente soportable. Y es que cuando te pasas una mañana pegado al F5 en la página del INAP, pase. Pero cuando se repite día tras día, en pijama y sin duchar, vas perdiendo la dignidad poco a poco... ¡Qué hartura!

Tras el segundo examen, y valorando que tenía posibilidades, no quedaba otra que seguir con mi plan. Dale que dale al repaso de la opo de la Comunidad de Madrid. Pero no podía dejar de comprobar varias veces al día los grupos y el foro, para ver si había novedades. Hasta primeros de abril, todo bien. Una espera en la línea de lo habitual. Pero tras la semana santa la cosa empezó a volverse cansina y desesperante.

Los días se hacen largos y el INAP se pone en mantenimiento cada 2 por 3 y claro, siempre puede ser «la buena».

Fueron semanas agotadoras anímicamente. Además se sumaba es llevar 1 mes confinados, sin poder salir de casa y con el panorama coronamierder de aquella manera.

Eso sí, dando muchas gracias al bicho por no haber llegado un poco antes y habernos podido examinar en febrero, pues las opos de Madrid ya no las espero en 2020...

Y llegó mayo, y pudimos empezar a salir un ratito, y vi la M30 vacía, y empecé a buscar las calles más desiertas del barrio para poder dar un paseo tranquila, y el puente de mayo no hubo planes... Y el día 8 me puse a estudiar, ya no recuerdo en qué estaba. Y a media mañana, en un descanso miré los grupos, y había cientos de mensajes que NO eran de: «INAP en mantenimiento», y... esto merece entrada propia...

24 septiembre, 2020

La suerte, esa variable a tener en cuenta

Sí, todo el mundo sabe que para opositar, pero opositar de verdad, hay que estudiar MUCHO,

He visto casos de "opositores" que empiezan a estudiar cada mes... es decir, por el motivo que sea, no se lo toman (o no se lo pueden tomar) todo lo en serio que el asunto se merece.

Tanto si opositas a A1 como si lo haces a C2 vas a tener que estudiar y sacrificar mucho. Lógicamente la aventura de un A1 es más dura, pero nunca hay que entender eso con que hay oposiciones fáciles, porque no es verdad.

Hay oposiciones asequibles, pero en el momento en que no luchas contra ti mismo (como hacías en el cole. Un 5 es un aprobado. Punto) sino contra los demás, no hay oposición fácil.

Puedes controlar muy bien el temario y ser un hacha en ofimática. La plaza es tuya, lo vas a bordar... bueno, relájate... no estás teniendo en cuenta el factor SUERTE.

Y es que yo he visto cómo una chica rellenaba la plantilla de su examen cubriendo de tinta todo el cuadradito en lugar de poner aspas. Y eso es un cero pelotero. Y quizá tenía un examen de 10.

«Eso no es suerte, es leer las instrucciones», me diréis. Y tenéis razón. Pero cuando el 100% de los exámenes que has hecho en ese tipo de plantillas se validan rellenando de tinta, y los encargados del examen no recalcan este dato, pues igual sí se puede decir: «joder, qué mala suerte»

Yo me acuerdo mucho de esa chica, porque igual hasta que salieron las notas del primero no se dio cuenta de lo que había hecho, y quién sabe si ella, al corregir su ejercicio tenía una nota excelente. Además, probablemente pasen 2 años desde esa cagada hasta que pueda enfrentarse a ese examen de nuevo... puff, qué duro.

Suerte es que entres bien en un examen práctico en lugar de cagándola y condicionando la prueba.

No puedes enfrentarte a una oposición con garantías de nada (salvo si está amañada, claro, que eso debe ser la leche. Imagínate, todos tus compañeros como un flan y tú tan pito, ja ja). En mi caso de ayudaba mucho pensar que era una etapa más de la vida. Que si salía bien, genial, pero que si no lograba mi objetivo tendría 2 opciones, volver a intentarlo, o «a otra cosa, mariposa». Sé que es muy fácil decirlo, pero a mí me ayudaba a pensar que este no era mi único plan de vida aunque pareciera que así era. Que no iba a vivir debajo de un puente si no aprobaba. Que no era mejor o peor por sacarla.

Sí, hay que currárselo, pero también tiene que salir todo bien en los momentos clave.

23 septiembre, 2020

A vueltas con el segundo examen de auxiliar administrativo del Estado en 6 semanas de preparación

Como adelanté en la última entrada, tuve 6 semanas para preparar el segundo examen del Estado. Durante ese tiempo dejé a un lado la opo de la Comunidad de Madrid para centrarme en esta. Estas son las conclusiones a las que llegué:

El no tomarme esta oposición como mi primera opción, aunque de repente estuviera en un segundo examen, creo que me permitió ir más tranquila y tomar decisiones más arriesgadas, pues era consciente de que si no aprobaba no era un verdadero problema, pues seguía confiando en MI examen de la Comunidad de Madrid para la primavera de 2020.

En contra de mi primera opción, de presentarme sin prepararlo, me di cuenta de que merecía mucho la pena hacerlo. De 2000 personas 1444 saldríamos con plaza. Un ratio alucinante.

Tras analizar los cortes de otros años y evaluar mi velocidad en el ejercicio (con exámenes anteriores) pensé que llegar a un mínimo de 60 de puntuación directa tenía que ser mi objetivo. (Te recuerdo, querido opositor, que word pesa un 50%, excel un 30% y la meca un 20%). Eso implicaba que tenía que hacer meca y word, de manera que aunque no tocara el excel podía optar a un 70, y esto, sin muchísimos fallos que me restaran puntos, debería ser más que suficiente para aprobar.

Excel estaba descartado desde el minuto uno, pues no tenía tiempo de aprenderlo. Al principio esta decisión me agobiada, pues si el word era más corto que otros años y me sobraba tiempo de los 30 minutos, ¿qué haría?. No tenía sentido estresarse, no me daba tiempo a aprender excel, así que decidí que si me sobraba tiempo, repasaría la meca y el word para ir a asegurar esa puntuación de 70. Y si aún así no había terminado el examen leería el excel y a ver qué podía sacar.

Para preparar el examen hacía ejercicios de otros años cronometrándome. Lo que ocurre es que en unos días ya los has hecho todos muchas veces y deja de tener sentido porque te los sabes de memoria. Por eso decidí a 2 semanas del examen, tirar la casa por la ventana y comprar los simulacros de Jose Enrique.

Jose Enrique es un formador que tiene mucha fama en Estado. Yo contacté con él para ver si vendía simulacros y él encantador me comunicó que había 2 remesas. Compré la primera, con 20 ejercicios con sus tres partes. Me pareció encantador y contestaba rapidísimo, lo cual valoro mucho, pero sus ejercicios no me gustaron. Me parecían más cortos y no sabía sobre qué tiempo debía valorarlos. Aún así lo hice montones de veces, claro.

Además ya conté mi experiencia en una academia, fruto de los nervios, y que no me sirvió más que para desconectar los sábados por la mañana.

En mi carta a los Reyes Magos, redactada antes de saber que había aprobado el primer examen, pedía un teclado hp slim, como los que se utilizan en el segundo examen de la Comu. Para final de año ya sabía que además tenía muchas probabilidades de que ese mismo fuera el que me encontrara en el aula en febrero. Puedo decir que el 6 de enero fue lo que más ilusión de hizo recibir. Lo encontramos de segunda mano en wallapop. La meca la practicaba con 3 teclados distintos pero le daba prioridad al slim, que además me costó un pelín acostumbrarme a esas teclas tan planas.

En casa, en 29 minutos (me quitaba uno por no tener factor sorpresa en los ejercicios) me daba tiempo a hacer word, meca revisada y empezar a revisar word.

La semana previa al examen fue un horror. Estaba muy nerviosa, dormía mal, y se me puso un dolor todo en la espalda (creo que del ratón), no muy intenso. Estuve tomando melatonina, que me va muy bien y fui al fisio, que me quitó el dolor rápidamente al haber ido pronto. Durmiendo y sin dolor estaba en mejores condiciones para afrontar el día E.

El día anterior practiqué por la mañana y luego fuimos al cine a media tarde a ver «parásitos», pues no quería tener el examen en la cabeza. Pronto a la cama. Nervios.

El día E, me levanté bastante bien. Solté un momentín los dedos en el teclado y nos fuimos a la facultad de Informática de la UAM. Cuando un sitio lo conoces te sientes más tranquilo y seguro, y yo lo conocía, pues la Autónoma es mi campus y esta facultad está cerca de psicología y había estado en mis años mozos. Localizar aula y a esperar en animada charla.

Cuando el aula se abrió y pude ver los teclados... ¡¡¡qué alegría, qué alboroto!!! Miré a Chus y le dije: «es EL teclado». Estaba tranquila e iba a por todas.

En el aula, tras meter el dni llegó el agobio. No me preguntéis a cuento de qué se me ocurrió pensar «¿y si mi ratón está configurado para zurdos?» (pero ¿por qué iba a pasar tal cosa?), así que inmediantamente levanté la mano y expresé mis temores a la mujer que me atendió, que, en lugar de poner los ojos en blanco, lo comprobó y me dijo que estuviera tranquila, que estaba bien.

Empieza el examen y LA PUTA FUNDA. Si estás a las puertas de este examen ya sabes las miles de historias de que hay con la funda. Yo iba preparada para que estuviera dura. Pero dura es poco. Es una chorrada. Pierdes un máximo de 10 segundos, pero te hacen empezar tu examen con la sensación de ir ya por detrás del resto. Un horror.

Yo decidí que mi orden era word y meca. Sencillamente porque no quería que me pillara un fin de examen en word con, quizá pestañas de configuración abiertas que no sabía si podría aceptar o no. 

Iba muuuuuy lenta. Mi corazón a mil y mis dedos a uno... hay que joderse. Pensé que no terminaría ni el word. Llebaba un reloj con crónometro que milagrosamente me acordé de activar pero en lugar de mirarlo alguna vez me agobié con que iba fatal.

Pero acabé word (del mismo estilo que siempre pero más rebuscadillo. El que fuera a piñón fijo igual cayó en alguna "trampita") y aún no habían avisado de que quedaban 5 minutos. Pues venga, eso es bueno. VAMOS. Me quedé a una línea y media de terminar el texto. Pero ya mi actitud era otra. Estaba contenta. Yo sonreía al grabar. Una de las chicas a mi lado estaba neutra. La otra tenía una cara la pobre... luego supe que aprobó, por los pelillos, pero ahí estaba su nombre, que es lo importante.

Salí muy contenta, pues aunque la sensación era de lentitud absoluta, había cumplido mi objetivo, me iban a evaluar sobre 68 puntos aproximadamente, es decir, había posibilidades, y Chus me lo notó.  A redesayunar churros y a descansar. No os olvidéis de que al día siguiente una que yo me sé tenía que retomar los repasos para la Comu...


Y la Comunidad de Madrid decidió ejecutar la oposición, por fin...

 Yo me metí en este "sarao" de las oposiciones con la idea de entrar en la Comunidad de Madrid. Pero a Función Pública (ya sea Min...